Domingos
Mientras escucho el descubrimiento semanal de mi amigo Rich, y a punto de cambiar los horarios en TimeTune sobre los días miércoles en que te iba a ver a tu casa en la tarde, la vibra de la música y del cambio de horarios me tiene reflexivo.
Ya lo habíamos dicho antes, tú misma lo habías sacado a tema de conversación, que cuando nos empleáramos a tiempo completo en alguna empresa, sería difícil vernos dos veces por semana, y solo nos quedaría el consuelo de vernos los domingos, a lo cual asentí pero lo cual refuté pues me niego a solo verte una vez por semana.
Ambos sufrimos por la organización de nuestros días, pues mientras yo tengo establecido qué haré a qué hora, no siempre sigo ese horario, y tú, que no sabes qué harás a cada hora, siempre terminas asignando horas en específico a tus actividades. El Ying y el Yang en su máxima expresión, como siempre te lo he dicho.
Y me resulta triste el pensar que, a pesar de que yo todavía no tengo un trabajo de tiempo completo, ya no te veo los miércoles. No tanto por el hecho de que tú sí tienes un trabajo de tiempo completo ya (o bueno, por la carga de trabajo se hace de tiempo completo) sino por el hecho de que sé que terminas los días miércoles agotada y no quiero que el que te vaya a visitar por la noche se convierta en una labor más de tu día. No te he dicho esto, porque estoy seguro que me dirías que no es así, que te alegraría el día y demás, pero con lo cansada que veo que regresas del trabajo los miércoles, creo que me lo dirías más por el hecho de mantener la rutina de los miércoles que por otra cosa. Por seguir luchando por vernos dos veces a la semana, cuando tal vez lo más sano sea vernos solo una vez, todo el día.
Sé que al menos hasta mediados del 2022 te voy a ver todos los domingos, pero, ¿cuánto tiempo es eso? No es nada. Si pasamos 12 horas juntos el domingo, apenas y nos quedan un poco más de 30 días de estar juntos. Y quisiera extender ese tiempo agregando las horas del miércoles, pero no siempre va a ser posible ello. Y me pone triste pensar en esto, porque si por mí fuera, te vería todos los días por el resto de mi vida…
Solo me queda disfrutar los días que nos quedan por vernos al máximo, aprovechando cada minuto que pase a tu lado y sacar el máximo provecho a ellos mientras todavía te tengo a mi lado.
Nuestros corazones van rumbo a la misma dirección, pero nuestros ideales no.
Seguramente pasarán los meses y se me olvidará esto que estoy pensando, pero eventualmente volverá la idea de que los domingos son una crónica de nuestro final, que los domingos son una tragedia griega. Si las nornas que tejen los destinos así lo desean, no queda nada más que hacer. Solamente ruego que el día en que regrese a México nuestros destinos se entrelacen de nuevo en otra faceta de nuestras vidas, y sino es así, a menos que me enamore de otra persona como de ti, seguirás siendo el amor de mi vida con el que quiero estar y que me hace bien.
Mientras tanto, nos quedan muchos domingos por delante, los cuales intentaré disfrutar tanto como sea humanamente posible. Los domingos siempre serán nuestros días.

